Educación pública, pensamiento crítico y pedagogía del encuentro. Un espacio para reflexionar sobre la escuela secundaria, las políticas educativas y los desafíos de enseñar y aprender en nuestro tiempo. Escrituras nacidas de la experiencia educativa, el compromiso con el derecho a la educación y la convicción de que la escuela puede contribuir a construir una sociedad más justa y humana.
domingo, septiembre 13, 2026
La pedagogía del encuentro: interrumpir la lógica de la violencia
jueves, junio 04, 2026
¿Para qué sirve la escuela cuando una máquina puede responder casi todo?
La reciente encíclica “Magnifica Humanitas” del Papa León XIV aborda uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la irrupción de la inteligencia artificial y las transformaciones que esta provoca en la vida humana.
Sin embargo, quien se acerque a sus páginas esperando una reflexión exclusivamente tecnológica se sorprenderá. La verdadera pregunta que atraviesa el documento no es qué pueden hacer las máquinas, sino qué significa seguir siendo humanos.Esta pregunta adquiere una importancia singular para quienes habitamos diariamente las escuelas secundarias de la Provincia de Buenos Aires. En un tiempo donde gran parte de la información está disponible en un teléfono celular y donde los sistemas de inteligencia artificial pueden responder preguntas, redactar textos, resolver problemas o elaborar informes en pocos segundos, la propuesta pedagógica de nuestras escuelas parece interpelada a revisar su propia identidad.
La pregunta parece inevitable: ¿para qué sirve la escuela cuando una máquina puede responder casi todo?
Muchos de nuestros docentes siguen identificando la función de la escuela con la transmisión de conocimientos. Si bien esa era una expresión posible de las tareas que le competen a las instituciones educativas en políticas educativas pasadas, hoy ya no resulta suficiente para explicar el sentido profundo de la educación. Si una máquina puede responder una pregunta, la misión de la escuela no puede limitarse a formular respuestas. Su tarea principal es ayudar a construir humanidad, esto es, a construir sentidos y mirada crítica sobre la propia experiencia del conocimiento.
León XIV advierte que el verdadero riesgo no es la existencia de tecnologías cada vez más sofisticadas, sino la posibilidad de reducir a las personas a criterios de eficiencia, rendimiento o utilidad. Cuando el valor de un ser humano comienza a medirse exclusivamente por lo que produce, consume o logra, la dignidad deja de ser reconocida como un don y pasa a convertirse en una mercancía. Esta lógica atraviesa también a nuestras instituciones educativas cuando los estudiantes son vistos únicamente desde sus calificaciones, sus inasistencias o sus dificultades.
Quienes recorremos las escuelas secundarias encontramos diariamente adolescentes que cargan sobre sus espaldas realidades complejas. Muchos trabajan para ayudar a sus familias. Otros cuidan hermanos menores. Algunos enfrentan situaciones de pobreza, violencia o consumos problemáticos. Muchos han experimentado el fracaso escolar o la sensación de que la escuela no tiene nada significativo para ofrecerles.
Frente a estas realidades, la pregunta central no debería ser solamente cómo mejorar indicadores o estadísticas, sino cómo construir una escuela capaz de reconocer la dignidad y las potencialidades de cada estudiante.
La encíclica propone una imagen bíblica especialmente sugerente: la diferencia entre Babel y Jerusalén. Babel representa el proyecto construido desde la lógica del poder, la uniformidad y la autosuficiencia. Jerusalén, en cambio, se reconstruye cuando cada persona aporta su esfuerzo para una obra común. Esta imagen ofrece una poderosa metáfora para pensar nuestras escuelas. Una institución educativa no puede ser una fábrica de resultados homogéneos ni una estructura burocrática dedicada a clasificar estudiantes. Está llamada a convertirse en una comunidad donde cada integrante encuentre un lugar para participar, aprender, enseñar y construir junto a otros.
En este contexto, la participación estudiantil adquiere una relevancia fundamental. Los Centros de Estudiantes, los proyectos de investigación, las propuestas solidarias, las experiencias artísticas, ambientales o comunitarias no son actividades accesorias. Constituyen espacios donde los jóvenes descubren que tienen una voz valiosa para aportar a la construcción colectiva. Allí aprenden ciudadanía, responsabilidad, compromiso y sentido de pertenencia.
La escuela del futuro quizás tenga menos certezas y más preguntas. Tal vez deba enseñar menos respuestas cerradas y más capacidad de discernimiento. Deberá formar jóvenes capaces de dialogar, pensar críticamente, trabajar con otros y asumir responsabilidades en una sociedad cada vez más compleja. Ninguna inteligencia artificial puede reemplazar la experiencia de sentirse escuchado, reconocido y acompañado por otros seres humanos.
La escuela seguirá siendo necesaria mientras existan niñas, niños, adolescentes y jóvenes que necesiten descubrir quiénes son, encontrar un lugar en el mundo, construir vínculos significativos y experimentar que forman parte de una comunidad. Porque una escuela no es simplemente un lugar donde se transmite información. Es un espacio donde se aprende a vivir con otros, a participar, a comprometerse y a soñar colectivamente.
Como sostiene León XIV, el verdadero progreso nace de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar y de una voluntad que busca aquello que une más que aquello que separa. Tal vez allí encontremos una clave para pensar la escuela secundaria que necesitamos: una escuela que no compita con la tecnología, sino que ayude a humanizarla; una escuela que no se limite a transmitir información, sino que acompañe a los jóvenes a descubrir quiénes son y qué mundo desean construir. Una escuela que los abrace y les habilite la posibilidad de expresarse con libertad y reconocimiento.
En tiempos de inteligencia artificial, la misión más importante de la escuela sigue siendo profundamente humana: ayudar a que cada estudiante descubra que su vida tiene valor, que posee algo único para ofrecer a los demás y que otro mundo más justo, fraterno y solidario es posible.
Lic. Prof. Ernesto Gabriel Cela - Instagram y X: @ernestocela
jueves, marzo 05, 2026
Haciendo historia: experiencias, escuela secundaria y sentido educativo
Testimonio sobre vivencias en la escuela secundaria, el valor de las trayectorias educativas y la construcción colectiva de sentido en contextos de desigualdad y derecho a aprender.
Haciendo historia no es solo un título: es la manera en que cada encuentro, cada decisión y cada situación escolar se inscribe en las trayectorias de estudiantes y docentes.
Las escuelas secundarias son mucho más que edificios o programas: son lugares donde se cruzan historias de vida, expectativas, dificultades, resistencias y esperanzas.
Recuerdo con especial intensidad momentos en los que, más allá de los contenidos formales, lo que realmente importaba era abrir espacios de escucha, de reconocimiento y de comprensión.
Así me pasó con Juan, un estudiante con el que me resultaba difícil construir un vínculo dada su predisposición a la violencia y la falta de respeto. Uno de esos días lo llamé aparte y le pregunté directamente cómo creía que podía ayudarlo en la clase. Me miró extrañado por lo directo de mi pregunta pero con la misma sinceridad me respondió... "Y a Ud ¿qué le importa?" Ahí comprendí que debía recorrer un largo camino para demostrarle que sí me importaba, no tanto por los resultados académicos que pudiese lograr, sino porque de verdad siempre creí que la clave de una buena comunicación es mirar al otro con el interés de ser lo mejor para él.
Porque enseñar no es solo la construcción o el compartir saberes curriculares, sino acompañar procesos de sentido: cuando alguien deja de verse afuera del mundo para convertirse en sujeto de su propia historia. Es sólo cuando descubren que otro puede aceptar sus historias como vienen cuando es posible que se abran a un proceso de sentido que deben descubrir.
En la escuela pública, estos procesos se constituyen en medio de tensiones concretas: desigualdad social, trayectorias interrumpidas, soportes familiares frágiles y políticas públicas que no siempre son las más adecuadas. Y sin embargo, cada paso significativo dado por una persona joven —una pregunta que abre otro horizonte, una afirmación de pensamiento propio, una conquista de lenguaje o de concepto— se traduce en un avance ético y educativo que, modestamente, el sistema escolar reclama y necesita.
Estas experiencias —a veces pequeñas en apariencia, pero hondas en su impacto— muestran que hacer historia es también resistir a la simplificación, respetar las singularidades de cada trayectoria y sostener la idea de que aprender es un proceso dialógico, situado y colectivo. La escuela no es un espacio de instrucción, sino un lugar de apuestas compartidas sobre quiénes podemos ser y qué mundo queremos construir.
Cuando pienso en “hacer historia” no me refiero solo a memorias personales, sino a la construcción de tiempo educativo que deja marcas duraderas en estudiantes y docentes. Son esas marcas —no los resultados de un examen— las que, con el paso del tiempo, revelan una historia de sentido, de transformaciones reales y de proyectos de vida que proliferan incluso en contextos difíciles.
Inspector de Enseñanza Secundaria
jueves, febrero 12, 2026
La tarea docente hoy: prácticas conscientes, política y derechos.
Reflexionar sobre qué significa ser docente hoy no es solo una cuestión de técnicas, métodos o planificaciones: es preguntarse por el lugar que ocupamos en una trama social, política y cultural donde la escuela se juega todos los días el derecho a aprender, a pensar y a construir ciudadanía.
Ser docente implica definir nuestra relación con el conocimiento (tanto en su producción como en su transposición), pero también implica comprender que las prácticas áulicas no son neutrales: están atravesadas por condiciones estructurales de inequidad, por políticas públicas que a veces abandonan a estudiantes y/o por lógicas sociales que configuran las subjetividades de quienes enseñamos y de quienes aprenden.
Desde la didáctica general sabemos que hay estrategias de enseñanza y de aprendizaje. Pero no hay pedagogía fuera de la política: las decisiones que tomamos sobre qué y cómo enseñar, qué evaluar, qué priorizar, siempre configuran sujetos, porque no solo transmiten contenidos, sino también valores, expectativas y modos de situarse en el mundo.
Por eso, no alcanza con dominar técnicas. Para ser docentes responsables en contextos complejos se necesita:
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justicia y equidad en el trato con las y los estudiantes;
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dominio de las disciplinas que enseñamos;
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intencionalidad pedagógica y ética que reconozca las condiciones de vida de cada persona;
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capacidad de corregir, sostener y acompañar en contextos donde la desigualdad social todavía marca fuertemente las trayectorias educativas.
Lo que hacemos en el aula no es un mero traslado de contenidos, sino la construcción de condiciones para la emancipación: enseñar a observar, analizar, formular hipótesis, encontrar soluciones, discutir y apropiarse del propio saber. Esto no ocurre fuera de las tensiones sociales: las escuelas están insertas en realidades donde las políticas públicas de educación, salud, cultura y protección social influyen —y muchas veces determinan— las posibilidades reales de aprender y de enseñar.
Ser consciente de esas implicancias sociopolíticas no es optar por una postura ideológica abstracta: es comprender que nuestras prácticas pueden reproducir o transformar las condiciones que enfrentan las infancias y juventudes. Por eso, hoy más que nunca, la labor docente es una tarea política —en el mejor sentido de la palabra— porque implica afirmar la escuela pública como **espacio de derechos, de igualdad y de sentido común emancipado—no de conformismo— en un mundo que reclama atención, justicia y cuidado para todas y todos.
En este marco, la implementación del nuevo Régimen Académico para la Educación Secundaria expresa una definición clara de política educativa: no resignar el derecho a aprender, aun cuando las trayectorias estén atravesadas por interrupciones, desigualdades o condiciones adversas. El Régimen no propone bajar expectativas ni diluir la enseñanza, sino reorganizar el tiempo, las prácticas y las responsabilidades institucionales para que la escuela pueda responder de manera más justa y efectiva a la diversidad de situaciones reales que transitan las y los estudiantes.
El período de intensificación de la enseñanza, en particular, no debe ser leído como un “parche” ni como un espacio residual destinado a quienes “no pudieron” aprender, sino como una instancia pedagógica con sentido propio, que exige planificación, acuerdos colectivos y un posicionamiento docente activo. Intensificar es volver a enseñar, de otro modo y con otras estrategias; es asumir que el aprendizaje no ocurre siempre en los mismos tiempos ni bajo las mismas condiciones, y que garantizar el derecho a la educación implica multiplicar las oportunidades de aprender, no clausurarlas mediante lógicas selectivas o expulsivas.
Lic. Prof. Ernesto Gabriel Cela
jueves, febrero 05, 2026
Desafíos de la Escuela Secundaria Argentina
Desde la sanción de la Ley Nacional de Educación, la Argentina asumió —al menos en el plano normativo— una definición central: la educación es un derecho social y el Estado es su garante indelegable.
Esta definición no es menor ni neutral. Supone pensar la escuela, y en particular la Escuela Secundaria, como parte de un proyecto de país que se propone incluir, cuidar y formar a todos y todas, sin excepciones.Lic. Prof. Ernesto Gabriel Cela
jueves, enero 29, 2026
LES PIBES NO SON PELIGROSOS: educación obligatoria, derechos y dignidad.
Reflexión sobre cómo la desprotección social y el abandono de políticas educativas y de acompañamiento ponen en riesgo a niños, adolescentes y jóvenes, y por qué la educación obligatoria es una garantía de derechos.
Les pibes no son peligrosos; están en riesgo. No es una frase retórica: es una constatación que emerge de la experiencia concreta de escuelas, barrios y territorios donde la ausencia del Estado —educativo, social, cultural y sanitario— se traduce en marginación, vulneración de derechos y, en muchos casos, en violencia estructural.
Cuando un Estado se desentiende de políticas públicas integrales que garanticen educación, cuidado, espacios de socialización y acompañamiento, los efectos son previsibles: las infancias y juventudes quedan expuestas a desigualdades profundas, a circuitos de precariedad y a lógicas que no son propias de los jóvenes sino impuestas por la falta de oportunidades.
La escuela, en este contexto, no es un “lugar de encierro” ni un dispositivo coercitivo. Es un derecho colectivo y una trama de sostén: posibilita redes de afecto, acceso al conocimiento, tiempo estructurado de aprendizaje y convivencia, acompañamiento profesional y, sobre todo, un horizonte de expectativas que no se reduce a la mera supervivencia.
Quitar el carácter obligatorio de la educación —o promover reformas que la transformen en algo optativo o flexible en su núcleo esencial— es abandonar políticamente a les pibes y pibas. No solo se pone en riesgo la escolarización formal: se debilita toda la trama de cuidado social que la escuela sostiene en comunidades donde otros dispositivos del Estado ya son insuficientes o inexistentes.
La obligatoriedad de la educación secundaria no es un capricho de normativa: es una garantía de derechos. Instituirla es decir que toda persona joven tiene el derecho a aprender, a desarrollar capacidades, a construir ciudadanía y a proyectar su vida más allá de la injusticia estructural.
Negar esa obligatoriedad o relativizarla bajo supuestas recetas de “flexibilización” termina siendo una política de abandono, que profundiza la brecha entre quienes tienen oportunidades y quienes no las tienen. Y quienes hoy están en esa brecha —niños, niñas y adolescentes de sectores populares— no son “peligrosos”. Son sujetos de derecho que reclaman políticas públicas que no los dejen solos.
Alguno de nosotros no sólo somos educadores en estos Barrios o villas, también somos militantes de un modo de abordar la relación con ellos, ofrecemos una convivencia en alguna etapa de nuestra vida en villas, como en Villa Itatí de Quilmes y Villa Matadero en Bernal y puedo atestiguar que en esos pasillos he visto y experimentado solidaridades como no se dan en otros lugares.Mamás que salen al encuentro de los hijos de otras madres y los sientan en sus mesas para alimentarlos, mujeres que se organizan para defender a sus vecinas de casos de violencia, madres y jóvenes que se exponen ante la violencia de unos pocos (que han sido violentados con anterioridad) para rescatar algún pibe de la esquina, amigos y amigas que aconsejan, abrazan, besan y dan calor a otres que necesitan.
Los pasillos no son peligrosos, los pasillos son el clamor de una justicia social oculta por la cual los militantes educadores estamos dispuestos a compartir nuestras vidas.
Los pibes no son peligrosos. Ellos están en peligro por un sistema de exclusión económico y financiera que gobiernos como el de Milei llevan adelante sin ningún escrúpulo.
En cada pibe/ba encontramos la esperanza de un proyecto de vida y de felicidad, por el que seguiremos con una propuesta educativa seria y responsable generar vínculos necesarios para la construcción de una Justicia Social y Justicia Educativa que van de la mano.
Ernesto Gabriel Cela
En Instagram y X: @ernestocela
jueves, marzo 27, 2014
Qué es el pensamiento crítico - Características
Uno puede acercarse a la experiencia de pensar críticamente si desarrolla actitudes básicas como:
- analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, en especial aquellas afirmaciones que la sociedad acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana.
- buscar entender cómo reconocer y mitigar o evitar los distintos engaños a los que es sometido en la cotidianeidad nuestro pensamiento.
- desconfiar de las fuentes de información como los medios de comunicación, ya que tienden a distorsionar la realidad.
En este Blog: http://caracteristicasdelpensamientocritico.blogspot.com.ar/ encontré esta buena síntesis que comparto:
- MENTE ABIERTA: Examina el mayor numero de ideas, y puntos de vista diferentes, da la oportunidad de ser escuchado has el fondo y luego razonar cuelas son los puntos positivos de cada de los lados.
- ESCEPTICISMO SANO: Aceptar el hecho de que podemos estar equivocados.
- HUMILDAD INTELECTUAL: Poder ser capaz de dar una oportunidad a otras opiniones y nuevas evidencias o argumentos.
- LIBERTAD DE PENSAMIENTO: No tener miedo
- ALTA MOTIVACIÓN: nace de una curiosidad natural para conocer.
- AGUDEZA PERCEPTIVA: Potencialidad que permite observar los mínimos detalles de un objeto.
- CONSTRUCCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DEL SABER: Capacidad de estar en alerta permanente frente a los nuevos descubrimientos para nuevos saberes.
- CORAJE INTELECTUAL: Destreza para afrontar con entereza y decisión las situaciones diferentes.
- AUTOREGULACION: Capacidad para controlar nuestra forma de pensar y actuar, es formar conciencia de nuestras fortalezas y debilidades.
Lic. Prof. Ernesto Gabriel Cela - ernestocela@gmail.com
martes, abril 24, 2012
Propuesta didáctica: Lo que dejó el Temporal en Quilmes
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| Foto: radiofmq.com |
Desde Política y Ciudadanía estamos estudiando cómo se estructura la sociedad política, cuáles son los sujetos involucrados y sus funciones.
Por eso les propongo, como trabajo práctico especial, realizar un informe sobre los diversos "sujetos políticos" e instituciones que han actuado o deberían actuar para responder a la emergencia sucedida con motivo del temporal.
Actividad:
Responder a las siguientes preguntas orientativas:1. ¿Cuáles son los organismos públicos que deben actuar ante desastres de esta magnitud?
2. Investigar cómo ha sido el trabajo de las organizaciones civiles, eclesiales y políticas en Quilmes frente a los problemas ocasionados por el Temporal. Indicar las fuentes de información.
3. En base a la información recabada: ¿Qué propuestas podemos hacer desde la sociedad civil para mejorar estos servicios políticos, públicos y los de emergencia?
4. ¿Qué medidas preventivas sugieren podemos realizar los ciudadanos para estar más preparados ante este tipo de fenómenos metereológicos?
5. ¿Qué sugerencias harían a las fuerzas políticas y sociales a futuro para prevenir estas situaciones?
Enviar las respuestas al e-mail: ernestocela@gmail.com con el Asunto: "Actividad Temporal en Quilmes" antes del 12 de mayo, semana en la que confeccionaremos afiches con respuestas y propuestas concretas para nuestros compañeros, docentes y padres, ciudadanos de este municipio.
De este modo ayudamos para que todos tomemos conciencia de “sujetos políticos” y co-responsables en la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
Conceptos involucrados: Sujeto Político - Acción Comunitaria - Organizaciones de la Sociedad Civil - Compromiso Ciudadano - Estado Municipal - Defensa Civil - Prevención - Servicios Públicos.
Lic. Prof. Ernesto Gabriel Cela
Área de Política y Ciudadanía
5º año de Escuela Secundaria




